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PUBLICADO POR Bienestar y Patrimonio · EN martes, diciembre 20th, 2016

La importancia del juego en la infancia

La niñez es una etapa muy importante de desarrollo, pues a partir de los dos años vivimos un periodo de aprendizaje constante a través del juego, lo que observamos, escuchamos y sentimos para así, adquirir habilidades, como hablar, leer y comprender ideas.

Todos los niños del mundo deben jugar, ya que esta actividad es sumamente importante para su existencia y desarrollo. Se podría decir que el juego es la razón de ser de la infancia ya que permite el desarrollo físico, de la inteligencia y creatividad al igual que la afectividad.

El juego infantil es una actividad que se realiza por placer, con libertad y requiere de participación, pues jugar favorece el desarrollo social, además, según la UNESCO: “el niño que no juega es un niño enfermo, de cuerpo y de espíritu”, es decir, los infantes deben realizar este tipo de actividades para crecer y así aprender y desarrollarse completamente.

El juego al ser una forma de desarrollo, permite a los infantes:

  • Expresarse
  • Conocer su cuerpo y sus límites
  • Coordinar sus movimientos
  • Generar aptitudes y conocimientos
  • Pensar por sí solos
  • Utilizar y desarrollar el lenguaje
  • Entender sus emociones
  • Crear relaciones sociales
  • Enriquecer su imaginación
  • Generar procesos creativos
  • Desarrollar la observación, concentración y la memoria
  • Trabajar en equipo
  • Crear, entender y respetar reglas
  • Experimentar temores, frustraciones, triunfos y fracasos

juego

Por todos estos motivos, el juego en la infancia es un asunto serio, esto es visible mediante la seriedad con la que los niños juegan y cómo estas rutinas cambian a medida que crecen. El pedagogo Jean Piaget estableció 4 etapas del desarrollo en niños:

  1. Estadio sensoriomotor: va desde el nacimiento hasta los dos años de edad, con juegos como ejercicio o del tipo funcionales, para que el niño pueda comprender el mundo y tenga una experiencia sensorial física, es decir, repetir una y otra vez una acción por el placer inmediato que obtienen, con rutinas de este tipo es como aprenden a moverse, comunicarse y distinguir situaciones
  2. Estadio preoperacional: esta etapa se desarrolla entre los dos y los siete años de edad, el tipo de juego durante este tiempo es simbólico, es decir, consiste en simulaciones; ya sea a través de acciones, objetos o personajes que no están presentes, también se le llama juego de ficción y es el más típico y característico de la infancia ya que fomenta la sociabilidad, el uso de reglas, así como la imaginación y la creatividad
  3. Estadio de las operaciones concretas: la última etapa de la infancia, de los siete a los once años de edad, se impone el juego lógico, se crean reglas que se presentan como verdades absolutas, ajenas al acuerdo entre los jugadores, permitiendo explorar límites, resolver retos, jugar en equipo y unificar ideas
  4. Estadio de las operaciones formales: de los once años en adelante se sigue desarrollando el pensamiento lógico y el abstracto para poder resolver problemas cada vez más complejos

Hay que tener en cuenta que los adultos siempre serán modelos a seguir para los niños y es necesario fomentar actitudes positivas entre los menores, en su búsqueda de enriquecimiento personal. Es necesario incentivarlos a ser curiosos y tener nuevas experiencias, a usar su imaginación y dejarles resolver problemas por sí solos, sin dejar de mostrar interés, apoyándolos.

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