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PUBLICADO POR Bienestar y Patrimonio · EN martes, diciembre 29th, 2015

Cómo evitar la depresión en la vejez

Sentir emociones agradables y desagradables es una característica esencial de la naturaleza humana. El contacto con otras personas y las situaciones que se viven diariamente determinan el carácter de cada individuo a través del tiempo. Peculiarmente, en el ocaso de sus vidas, los seres humanos suelen caer, a veces sin darse cuenta, en estados depresivos profundos que limitan su bienestar psicológico y físico.

La depresión es un trastorno anímico que se presenta cuando sentimientos como la tristeza, la ira o la frustración son tan intensos que interfieren con la rutina personal. En los adultos mayores, ésta parece ser una condición generalizada; sin embargo, no es precisamente normal. Es común que en el caso de los ancianos la depresión se confunda con circunstancias típicas de la edad como fatiga constante, falta de apetito, irritabilidad y/o problemas para dormir; por eso es necesario estar informado para prevenirla o atenderla a tiempo.

Generalmente, la depresión en la vejez se detona por cambios determinantes en el estilo de vida del individuo como el cambio de casa después de vivir varios años en un solo lugar, la separación familiar, el fallecimiento de parientes y amigos, o la pérdida de autonomía por padecimientos crónicos. Incluso, a nivel físico, el consumo excesivo de alcohol y de algunos medicamentos que controlan afecciones como la artritis y la hipertensión, provocan que algunas personas de edad avanzada sean más susceptibles a sufrir estados depresivos.

Las semillas que siembres hoy, serán los frutos que coseches en el futuro; y nadie quiere llegar a la senectud sintiéndose incómodo o triste todo el tiempo. Por eso, si deseas evitar la depresión en la vejez, considera las siguientes recomendaciones con tal de preparar tu cuerpo y mente para vivir una jubilación plena.

Cómo evitar la depresión en la vejez

  • Mantén una alimentación balanceada e hidrata tu cuerpo
    No importa que tan ocupado o acelerado estés, cuida siempre lo que comes. Además de tus platillos preferidos, incluye en tu dieta frutas y verduras para obtener los nutrientes y la fibra necesaria para estabilizar todos tus procesos orgánicos. Bebe diariamente 2 litros de agua y evita de todas las formas posibles el consumo en exceso de sustancias adictivas.
  • Está pendiente de los cambios en tu estado de ánimo
    La inmensa gama de emociones que percibes le da estructura a tu personalidad. Sentir melancolía, decepción o enojo, no es malo; pero es importante que aprendas identificar los motivos de tales malestares para que no perduren. Escúchate, quiérete y, cuando sea necesario, habla de tus sentimientos con alguien de confianza; ya sea un pariente o, incluso, un terapeuta.
  • Procura buenos hábitos de sueño en todo momento
    El descanso no sólo sirve para recuperar tus energías diariamente sino también para mantener tus defensas en estado óptimo y mantener tu mente relajada. Diviértete, conoce nuevos lugares, aprende en todo momento, pero siempre deja tiempo suficiente para dormir. Un desvelo nunca se recupera y, si acumulas bastantes en tu juventud, podrías tener problemas posteriormente.
  • Rodéate de gente cariñosa, amable y sincera
    Mantener tu ánimo estable depende principalmente de ti, pero también la gente que te rodea influye en tus sentimientos. Así como a lo largo de tu existencia conocerás muchas personas, también gradualmente elegirás a las que querrás más tiempo contigo. Trata de estar siempre cerca de quienes te brindan buena energía y una amistad sincera.
  • Haz ejercicio y practica tus pasatiempos favoritos
    Tu cuerpo necesita estar activo para funcionar adecuadamente. No sólo se trata de mantener tu organismo sano, sino también de que te diviertas o, simplemente, te sientas útil. Aprovecha tu energía actual para desarrollar el hábito del ejercicio o romper tu rutina practicando una actividad placentera. Lo importante es que evites el sedentarismo de hoy en adelante.

El camino hacia una vejez agradable comienza desde tu juventud. Además de considerar las sugerencias anteriores, también te recomendamos que conserves tus finanzas personales en orden desde este instante. Comienza a guardar un poco de tus ingresos mensuales en tu Afore y/o en un fondo de ahorro para el retiro. Si cuidas tu salud e inviertes tu dinero adecuadamente, cuando seas un anciano, sólo deberás preocuparte por disfrutar aún más cada día.

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