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PUBLICADO POR Bienestar y Patrimonio · EN jueves, junio 23rd, 2016

Descansar para aprender mejor

Dormir es simplemente necesario, pero al entrar a la etapa universitaria muchas olvidamos la importancia que tiene descansar lo suficiente. Es cierto que hay temporadas de mucha carga académica, pero desvelarse en exceso solo te acarreará problemas que te afectarán tarde o temprano. Mientras más actividades realices a lo largo del día, más necesario será que descanses para recuperar la energía perdida.

Probablemente pienses que con dormir más horas el fin de semana, bastará para recuperarte de la falta de sueño, pero no es así. En realidad, si crees que ponerte a estudiar o a hacer tarea en la madrugada te ayudará a tener éxito académico, estás muy equivocado. De acuerdo con un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York sobre la actividad neuronal en ratones, demostró en 2014 que el aprendizaje y el cansancio no se llevan, ya que no se generan suficientes conexiones para vincular y asentar los conocimientos adquiridos.

Aunque no lo creas, descansar es la mejor manera de aprender. Una investigación de la Universidad de Brown en 2013 descubrió que cuando los seres humanos adquieren una nueva habilidad, las horas de sueño les ayudan a fijarla en su memoria e, incluso, a que su desempeño cognitivo mejore significativamente. Por lo tanto, cada vez que decides dormir menos para destacar en la universidad, realmente estás promoviendo todo lo contrario.

En 2010, la Universidad de California encontró que una de las principales funciones del sueño es limpiar la memoria a corto plazo con tal de liberar espacio para guardar nueva información (tal como sucede con la memoria RAM de tu computadora cuando la apagas). Además, sus investigadores se dieron cuenta de que una noche sin dormir reduce la capacidad de asimilar conocimientos nuevos en un 40% porque las regiones cerebrales implicadas en este proceso no funcionan adecuadamente si no descansas.

Todo esto solo significa que estudiar para los exámenes una noche antes no es una gran opción. De hecho, lo ideal es que aprendas a establecer un equilibrio entre tus horarios de estudio y de sueño para asimilar la información clave de tus clases y actividades académicas. No sirve de nada que te desveles: la duración máxima de la atención de una persona es, en promedio, de 45 minutos y la concentración se dificulta después de 2 horas de trabajo intenso. Entonces, repasar tus apuntes o desarrollar un proyecto escolar toda la noche, tal vez te deje una excelente calificación pero no te brindará nuevas habilidades profesionales.

Descansar para aprender mejor

¿Quieres ser un mejor estudiante o llevar tu desempeño académico al máximo? Disfruta entre 6 y 7 horas de descanso reparador todos los días, y piensa dos veces antes de desvelarte. En serio, no abuses del café ni de las bebidas energizantes para mantenerte despierto porque lo único que provocan es incrementar tu agotamiento aunque engañes a tu cerebro. ¡Escucha a tu cuerpo! Si pide descanso, dáselo, nada te cuesta y, aparte, te lo mereces.

Para alcanzar el ansiado descanso reparador solo es necesario que modifiques algunos hábitos poco saludables. Procura que tu recámara tenga las condiciones pertinentes para que duermas plácidamente: poca o nula iluminación, un colchón y una almohada que se acomoden a la forma de tu cuerpo, sábanas que te permitan mantener una temperatura de entre 18°C y 21°C, y reducción de ruido al máximo.

Intenta estudiar en la tarde y no justo antes de irte a la cama. Seguramente no conoces este dato, pero el Hospital Quirón de Valencia aseguró en 2008 que las mejores horas para repasar tus apuntes son entre las 4 y las 6 de la tarde. Si te acuestas inmediatamente después de hacer tarea, te será mucho más difícil conciliar el sueño y, por consiguiente, no descansarás como deberías. Además, estudiando en ese horario, tendrás más tiempo para resolver imprevistos.

También evita la ingestión de alimentos o bebidas 3 horas antes de irte a dormir, si le das mucho trabajo que hacer a tu estómago e intestinos en la noche, tu cerebro estará demasiado ocupado para entrar a una fase de inactividad. En caso de que seas fan de las siestas vespertinas, solamente procura que no sean mayores a 30 minutos y ocurran 7 horas antes de tu etapa de sueño nocturno para que alcances el ansiado descanso reparador.

Si todo lo anterior no basta, arma un ritual relajante una hora antes de dormir. Ignora tu celular, de ser posible, apágalo, y realiza alguna actividad que calme tu mente: leer una novela, bañarte o ejecutar una breve rutina de yoga. No te recomendamos ver una serie o una película porque estimulará más tus sentidos y el punto es llevarlos a un estado de tranquilidad profunda.

En síntesis, no te estreses, para todo hay tiempo. Sabemos que quieres dar lo mejor de ti para ser un gran profesionista, pero llevando tu cuerpo al límite no lo lograrás. Uno de los trastornos físicos que se está volviendo cada vez más común entre los jóvenes es la fatiga crónica, además de que la falta de sueño es un factor determinante en el aumento de peso y las enfermedades cardiovasculares. Descansar es un placer, gózalo, es por tu bien.

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