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PUBLICADO POR Bienestar y Patrimonio · EN jueves, noviembre 3rd, 2016

Cómo desarrollar la inteligencia emocional

¿Te ha pasado que a veces simplemente no entiendes porque te sientes de cierto modo? Independientemente de si enfrentamos una situación difícil o solo percibimos incomodidad, hay ocasiones en las que no tenemos bien claro porque experimentamos algunas emociones. Puedes dejarlas pasar o poner en práctica tu inteligencia emocional para recuperar el equilibrio de tu estado de ánimo.

La inteligencia emocional es la capacidad para identificar los sentimientos propios y de los demás para dirigirlos a favor de la estabilidad individual y la dinámica interpersonal. A través de esta habilidad, puedes comprender mejor las causas y consecuencias de tus emociones y las de otros tanto para adaptarte mejor a las circunstancias como para resolver conflictos de manera más asertiva.

Nuestras habilidades emocionales se desarrollan a través del tiempo con base en las experiencias que vivimos, las acciones que hacemos a partir de éstas y la manera en cómo nos comunicamos con nuestros semejantes. Cuando simplemente reaccionamos ante las situaciones sin pensar en cómo nos sentimos y por qué nos pasa eso, no actuamos de manera inteligente, lo cual puede generarnos mucha frustración y relaciones insanas.

Esto no quiere decir que sentirse triste, enojado o temeroso sea malo o inútil. Muchas personas ignoran sus emociones sin darse cuenta que, además de vivir en malestar constante, favorecen que su cuerpo se enferme con mayor frecuencia porque sus defensas bajan. La inteligencia emocional no promueve la felicidad eterna, sino la aceptación de los sentimientos propios para conservar el mejor estado de ánimo posible.

Cada emoción que sentimos es valiosa y al reconocer sus características y orígenes adquirimos un conocimiento mayor de nuestro ser. Por lo tanto, la inteligencia emocional nos permite estar en paz, optimizar nuestra dinámica social y alcanzar la autosatisfacción. Lo ideal es que esta capacidad sea desarrollada desde los primeros años de vida; sin embargo, si quieres ser más asertivo con tus sentimientos, aplica los siguientes consejos:

Cómo desarrollar la inteligencia emocional

  • Asegúrate de reconocer y entender cada emoción
    Este es el primer paso para construir tu inteligencia emocional. Presta atención a los hechos qué detonan ciertos sentimientos en ti. Por más incómodo que te sientas, identifica qué estás sintiendo para que no derive en un estado emotivo secundario. Por ejemplo, a veces nos enojamos con todos por algo que nos pasó, pero en realidad nos sentimos tristes. Si no identificas el origen verdadero de tus emociones, no lograrás sentirte mejor.
  • Acepta las emociones negativas para poder enfrentarlas
    La felicidad es un estado, por lo tanto, no es permanente. Habrá momentos en los cuales te sientas decepcionado, molesto o frustrado; sin embargo, ese no debe ser motivo para que te detengas en tu proyecto de vida. Siempre que creas que lo peor te ha pasado a ti, piensa en quienes no poseen ni la mitad de tus bienes. A veces nos ahogamos en vaso de agua cuando solo necesitamos mantener nuestra mente clara para tomar decisiones.
  • Identifica adecuadamente las expresiones de los demás
    Cada cabeza es un mundo, por eso, es difícil que estemos de acuerdo en todo con los demás. De cualquier manera, cuando la gente te exprese algo, trata de reconocer la emoción original que le impulsa a comportarse de cierto modo contigo. Si no te queda claro por qué las personas son así, habla con ellas en lugar de dar por hecho las motivaciones de su actitud. Además, trata de ser siempre ser tolerante a las ideas distintas a las tuyas.
  • Aprende a poner límites en todas tus relaciones
    Si hay una palabra que a muchos mexicanos les cuesta decir, es “no”. El establecimiento de límites es indispensable para una convivencia armónica en todos los ámbitos de tu vida. Si algo te molesta, exprésalo; no te esperes a que el otro adivine o te pregunte. Sin embargo, procura no ser agresivo cuando lo hagas. No debes dejar que nadie te humille, pero eso tampoco implica que tengas el derecho de ofender a la gente.

Si pones en práctica las sugerencias anteriores, verás cómo tu estado de ánimo mejorará considerablemente y será menos susceptible a la depresión. También ejercita tu inteligencia emocional sonriendo todas las veces posibles, dando las gracias por todo lo bueno que tienes y haciendo ejercicios de meditación en la tranquilidad de tu hogar. Recuerda, sin importar lo que sientas, vive con intensidad cada día.

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